
10 de junio de 2010
29 de mayo de 2010
Calle inca

Faroles incas ruben
Subiendo por la cuesta
Flores de paraíso por el suelo
La escuela
Mil novecientos cuánto
La esquina las estrellas.
El jardín inca ruben
Tibio escalón silencio
Ramas entrelazadas
Una hormiga subiendo.
Tibio frío la luna
Las estrellas sin cuento.
Olor a tierra ruben
Jazmín y madreselva
Los laureles rosados
Los helechos la verja.
Frío ruben lo oscuro
Olor de aquellas flores
De aquellos años fiestas.
Una hormiga subiendo
―faroles inca ruben—
Su camisa celeste.
Idea Vilariño, de En lo más implacable de la noche
¿Alguien me puede ayudar a descifrar la palabra ruben?
16 de mayo de 2010
¿Y si te digo una poesía al oído?

Los heraldos negros
Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozará en el alma... Yo no sé!
Son pocos; pero son... Abren sanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!
César Vallejo, de Los heraldos negros
25 de abril de 2010
Los poetas y el reciclaje

Casi todo termina en eso
Máquina de cagar, máquina de mear
La naturaleza no es obscena
ALLEN GINSBERG
Esta noche tengo la concha hirviendo
Podría freír un huevo en ella
Podría hasta hornear una pizza
Pero prefiero hundir mis dedos
siempre diligentes
y sentir los nudillos crujir
con el abrazo tubular de la carne que aprieta como una boa asesina
Esta noche
no hay más que manos que nadie quiere tomar
Y yo con un hambre colosal
Hambre de acoplamientos jugosos
igual que frutas reventadas por el sol
en un verano que no llega nunca
Porque en esta ciudad
la orgía siempre está incompleta
y cierta soledad
que parece estilar mucho hoy
entre los jóvenes intelectuales
me comienza a pudrir entera
¿Dónde están los amantes perfectos?
¿Dónde los poetas?
los poetas
caminan potijuntos por el centro
apurados, junto a cajeros y ejecutivos de ventas
los que quedan en los bares
prefieren ahogar su deseo en
toneles de vino
Prefieren abrazarse entre ellos
besarse entre ellos
y algunos
los valientes
darse por el culo de vez en cuando
Mueren
de cirrosis por cientos cada fin de semana
varados a la orilla de las cunetas
Por suerte el departamento de aseo y ornato
de la municipalidad, ha dispuesto una grúa
con su correspondiente pala mecánica
que los recoge cada mañana
y los deposita en un lugar especialmente acondicionado
para su tratamiento como basura orgánica de alta densidad
Luego de la trituración y la separación de los metales,
(oro en dentadura, prótesis internas o externas),
con los restos se fabrica tierra de hoja abono
y otros productos para la agricultura
que el Municipio,
de manera muy eficiente
reutiliza en nuevas áreas verdes,
contribuyendo de esta manera a mejorar la calidad de vida
de los ciudadanos.
.
Eli Neira, de Abyecta
1 de abril de 2010
Vuelo nupcial
24 de marzo de 2010
In memoriam
3 de marzo de 2010
Salta
EL GOZANTE
Me dejo estar sobre la tierra porque soy el gozante.
El que bajo las nubes se queda silencioso.
Pienso: si alguno me tocara las manos
se iría enloquecido de eternidad,
húmedo de astros lilas, relucientes.
Estoy solo de espaldas transformándome.
En este mismo instante un saurio me envejece y soy
leña
y miro por los ojos de las alas de las mariposas
un ocaso vinoso y transparente.
En mis ojos cobijo todo el ramaje vivo del quebracho.
De mi nacen los gérmenes de todas las semillas y los riego con rocío.
nace el viento como un enardecido río de uñas y de
agua.
Dentro del monte yazgo preñado de quietudes furiosas.
A veces un lapacho me corona con flores blancas
y me bebo esa leche como si fuera el niño más viejo
de la tierra.
De cara al infinito
siento que pone huevos sobre mi pecho el tiempo.
Si se me antoja, digo, si esperase un momento,
puedo dejar que encima de mis ingles
amamante la luna sus colmillos pequeños.
Zorros la cola como cortaderas,
gualacates rocosos,
corzuelas con sus ángeles temblando a su costado,
garzas meditabundasyararás despielándose,
acatancas rodando la bosta de su mundo,
todo eso está en mis ojos que ven mi propia triste
nada y mi alegría.
Después, si ya estoy muerto,
échenme arena y agua. Así regreso.
De Manuel J. Castilla
26 de febrero de 2010
23 de febrero de 2010

AUTORRETRATO A LOS VEINTE AÑOS
Me dejé ir, lo tomé en marcha y no supe nunca
hacia dónde hubiera podido llevarme. Iba lleno de miedo,
se me aflojó el estómago y me zumbaba la cabeza:
yo creo que era el aire frío de los muertos.
No sé. Me dejé ir, pensé que era una pena
acabar tan pronto, pero por otra parte
escuché aquella llamada misteriosa y convincente.
O la escuchas o no la escuchas, y yo la escuché
y casi me eché a llorar: un sonido terrible,
nacido en el aire y en el mar.
Un escudo y una espada. Entonces,
pese al miedo, me dejé ir, puse mi mejilla
junto a la mejilla de la muerte.
Y me fue imposible cerrar los ojos y no ver
aquel espectáculo extraño, lento y extraño,
aunque empotrado en una realidad velocísima:
miles de muchachos como yo, lampiños
o barbudos, pero latinoamericanos todos,
juntando sus mejillas con la muerte.
21 de febrero de 2010
3 de febrero de 2010
Sangriento día de lluvia

Ah, sangriento día de lluvia,
qué haces con el alma de los desamparados,
sangriento día de voluntad apenas entrevista:
detrás de la cortina de juncos, en el barrizal,
con los dedos de los pies agarrotados en el dolor
como un animal pequeño y tembloroso:
pero tú no eres pequeño y tus temblores son de placer,
día revestido con las potencias de la voluntad,
aterido y fijo en un barrizal que acaso no sea
de este mundo, descalzo en medio del sueño que se mueve
desde nuestros corazones hasta nuestras necesidades,
desde la ira hasta el deseo: cortina de juncos
que se abre y nos ensucia y nos abraza.
Roberto Bolaño, de Los perros románticos
16 de enero de 2010
Éramos los elegidos del sol
Éramos los elegidos del sol
Y no nos dimos cuenta
Fuimos los elegidos de la más alta estrella
Y no supimos responder a su regalo
Angustia de impotencia
El agua nos amaba
La tierra nos amaba
Las selvas eran nuestras
El éxtasis era nuestro espacio propio
Tu mirada era el universo frente a frente
Tu belleza era el sonido del amanecer
La primavera amada por los árboles
Ahora somos una tristeza contagiosa
Una muerte antes de tiempo
El alma que no sabe en qué sitio se encuentra
El invierno en los huesos sin un relámpago
Y todo esto porque tú no supiste lo que es la eternidad
Ni comprendiste el alma de mi alma en su barco de tinieblas
En su trono de águila herida de infinito.
.
Vicente Huidobro, de Últimos poemas
26 de diciembre de 2009
Felicidades
7 de diciembre de 2009
Una de mis mayores influencias, una musa de la noche, una gran poeta
Niña cándida
pequeña erótica iletrada llena de palabras
llamas, siempre nostalgia,
a los brazos de mi casa.
.
Porque son las quimeras de la madrugada,
pequeña perversa cándida,
calla. Calla.
.
Que me engarza a la vida un tímpano en la garganta
Que el vértigo soy yo
Soy carcajada
Soy el azar bailando en una pata.
.
Leticia Hernando, de La Alegría del Desarreglo
30 de noviembre de 2009
Acerca de cómo me enamoré de una canción
24 de noviembre de 2009
La noche y la piedra azul
.
16 de noviembre de 2009
Instante Nietzsche

.
.
14 de noviembre de 2009
MONA LISA
9 de noviembre de 2009
Poema de los dones



1 de noviembre de 2009

No obstante, hoy, creo haber terminado la narración de mi infierno. Era de veras el infierno; el antiguo, aquel cuyas puertas abrió el Hijo del Hombre. Desde el mismo desierto, en la misma noche, mis ojos cansados se abren siempre a la estrella de plata, siempre, sin que se conmuevan los Reyes de la vida, los tres magos, el corazón, el alma, el espíritu. ¿ Cuándo iremos, más allá de las playas y de los montes, a saludar el nacimiento del nuevo trabajo, de la nueva sabiduría, la huída de los tiranos y de los demonios, el fin de la superstición; a adorar -¡los primeros!- la Navidad sobre la tierra?


